Negocios son negocios.

Mediante el CORDINEU el Estado neuquino intenta llevar a cabo la construcción de un símil Puerto Madero en las costas del río Limay. Expropiando la isla 132  un precio vil y cerrando transacciones multimillonarias con el empresario Alfredo coto. Historia de un negocio redondo para algunos poco.

Por Guido Sanguiacomo y Laly Rodríguez  corresponsales de la Agencia Walsh en Neuquén.

“Y negocios son negocios…” Esa parece ser la conclusión a  la que han llegado el intendente radical K de la ciudad de Neuquén, Horacio “Pechi” Quiroga, y el gobernador de la provincia, por el del Movimiento Popular Neuquino, y aspirante a candidato presidencial por la centroderecha, Jorge Omar Sobisch

            El “Paseo de la Costa” es un ambicioso proyecto que pretende, según los fundamentos de la Corporación para el Desarrollo Integral de Neuquén Sociedad del Estado (CORDINEU), “generar la integración de la ribera de los ríos Neuquén y Limay en sus confluencias, posibilitando la generación de un polo de desarrollo autosustentable basado en el turismo mediante la implementación de un programa integral de desarrollo vial y de servicios que incluya la reestructuración urbana de los sectores a beneficiar”.

            Con este palabrerío, lo concreto y palpable es tanto el gobierno municipal y provincial intentan licitar al sector privado parte del patrimonio territorial de los neuquinos: la Isla 132. 

Todo eso suena bonito…pero también suena a curro.

            La ciudad de Neuquén descansa, como ya dijimos,  sobre la confluencia de los ríos Limay y Neuquén. Es sobre unos de los brazos del primero que se encuentra la isla. Cincuenta y dos hectáreas que fueron olvidadas históricamente por las sucesivas gestiones de gobierno y que ahora son el eje de un proyecto bastante dudoso. Los “inversores” privados son Eduardo Elsztain junto a Alfredo Coto, y  dos socios de la desarrolladora G&D, Daniel Mintzer y Gabriel Mayo. La idea central es tener nuestro propio Puerto Madero. Y el Estado mediante la Corporación será  el principal impulsor.

            De esta manera se puede dilucidar que todas las ¿bonitas? palabras antes citadas en este artículo se sintetiza en el deseo del Estado de expropiar tierras fiscales a un precio vil como aporte del municipio, mejorarlas con plata aportada de la provincia aumentando su precio casi diez veces para que luego el “sector privado” construya allí megacentro comercial que incluirá shopping, supermercado, hotel y también viviendas de lujo.

            A fines del año pasado los concejales del MPN y UCR votaron con rapidez una ordenanza “aclaratoria” en la cual se entrega la totalidad de las 52 hectáreas de la isla a la corporación ampliando el límite antes impuesto de “la concesión de 15 hectáreas” para el desarrollo presentado en el master plan. ¿Qué significa esto?

            El aporte hecho por el municipio y la provincia para la conformación del CORDINEU significo que cada uno desembolsara  $ 4 millones. La provincia puso la plata, el municipio puso la isla, pero en aquél primer momento sólo 15 hectáreas serian destinadas para el desarrollo privado que hasta no ver las obras, se mantendrían como concesión.

            Hoy el negocio se amplio. Con estimaciones que colocan a u$s 60 el metro cuadrado, los  521.235,92 metros de la Isla 132 hacen suponer que ha sido un “buen negocio inmobiliario”… ¿pero para quién? Imaginemos como estarán adelantadas las operaciones que una nota de Clarín sobre el tema finaliza diciendo: “la provincia y la intendencia decidieron poner la zona en valor y encargaron un “master plan” al estudio de los arquitectos Converti y De Marco. Son 3 hectáreas, con 434 metros de costa, por las que pagaron lo que puede llegar a ser una ganga: 1,5 millones de dólares.”

NO! La Isla es nuestra!

            La comisión vecinal del Barrio Río Grande en conjunto con la Asociación de Guardavidas de Neuquén, realizaron  protestas públicas, un abrazo a la isla y panfletearon los balnearios denunciando a voz viva que no se hicieron los estudios de impacto ambiental, ni se previeron los servicios para los edificios proyectados. Además, nunca se pensó en mantener el valor ecológico y social como en Puerto Madero que tiene la Reserva Ecológica Costanera Sur y la limitación a construir torres y edificaciones mayores a 4 plantas. Pero el Estado sigue mirando para otro lado y no hace eco de las acusaciones.

            Leonardo Datri, técnico ambientalista y docente del CPEM 48, afirmó que él utiliza con sus alumnos la isla para dar clases de ecología y cuidado ambiental. Mientras que otros vecinos comentaban ser habitúes en los días de calor ya que es un lugar privilegiado donde el río esta muy bajo y pueden meterse sin problemas.

            Datri recordó que ya hace mucho tiempo un  grupo de vecinalcitas y técnicos ambientales habían  presentado un anteproyecto de ordenanza de áreas naturales protegidas. Este establecía que la costa del río Limay debía  a ser destinada para fines ecológicos y educativos. Pero en el Consejo Deliberantes se habría “cajoneado” porque ya se conocía el deseo de licitación por parte del Estado y  tras cumplir todos los pasos administrativos el proyecto nunca llego a sancionarse.

            Mientras que la provincia y el municipio pone a todo vapor la maquinaria estatal para resolver  lo más rápido  posible el marco legal de nuestro “Puerto Madero”. Los vecinos piden explicaciones, denuncian y se organizan para no ser otra vez victima del saqueo y los negocios turbios.

 

Más información:

http://www.8300.com.ar/LA-ISLA-BONITA

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